Google ha lanzado la preview para desarrolladores del SDK de Android XR, un nuevo sistema operativo para dispositivos de realidad virtual que promete infinitas posibilidades para crear y desarrollar experiencias de realidad extendida que combinen los mundos digital y físico. Pero no sólo se queda ahí sino que aseguran que la Play Store y sus apps actuales, podrán disfrutarse en una dimensión completamente nueva.
Project Moohan de Samsung
Para el público general, seguramente, lo que mayor expectación ha generado es el futuro lanzamiento junto con Samsung de un nuevo dispositivo de realidad virtual (a priori parece ser más un devkit que un producto final, solo el tiempo dirá). Por otra parte, para los entusiastas de la Inteligencia Artificial, la pelea entre Open AI y Google por el reconocimiento de texto e imagen en tiempo real también ha puesto en alerta a más de uno de que cosas grandes vienen para este 2025. Pero lo que da sentido a ambas noticias realmente es el lanzamiento de Android XR, algo que aunque haya pasado más desapercibido puede suponer una verdadera revolución en el desarrollo de la realidad extendida (XR).

Potencial revolucionario de la Realidad Extendida
Para alcanzar a ver la magnitud de esto, hay que poner un poco en contexto de cuál es actualmente el estado de la Realidad Extendida y cuáles son sus actores principales. Como en cualquier sector de tecnología de consumo digital, tenemos por una parte los proveedores del dispositivo y por otra los que desarrollan el contenido para dichas plataformas.
Fabricantes de dispositivos XR
En el primer grupo tenemos al actor con mayor experiencia en el desarrollo de esta tecnología: Meta. Con la adquisición de Oculus obtuvo años de know how y que lleva copando el mercado con su gran apuesta por los dispositivos a precio asequible (comparándolo con el de una consola o móvil moderno). Con Oculus, fueron los primeros en crear dispositivos de realidad virtual autónomos, accesibles y funcionales para todo tipo de público. Posteriormente se lanzaron a la conquista de la realidad mixta accesible para todos los públicos, su éxito fue tal que llevó a Microsoft a dejar de lado el desarrollo de Hololens y tender la mano a Meta en su idea del Metaverso adaptándose a la Store y ecosistema de Meta.
Por otra parte, tenemos a Apple, una eterna promesa que nunca se acababa materializando hasta que finalmente lanzó Apple Vision Pro el pasado mes de junio entrando en esta pelea del hardware con un dispositivo estéticamente impecable y una continuidad con el ecosistema propio de la marca, aunque el equilibrio entre el precio y las prestaciones que ofrecía no han cautivado al público general, llegándose a publicar que Apple “ha reducido drásticamente” la fabricación de sus gafas de realidad mixta desde principios del verano.
Además de gigantes como Apple y Meta, existen marcas regionales que han ganado una fuerte presencia, destacando en mercados específicos. Un ejemplo notable es Pico, una marca que sobresale especialmente en Asia, consolidándose como una opción competitiva en esta región. Algunas de estas marcas han realizado intentos de ingresar al sector, aunque sin alcanzar el impacto de los principales actores (Meta, HTC y Apple). Cabe mencionar que, excepto por las Apple Vision Pro, que cuentan con su propio sistema operativo exclusivo, la mayoría de los visores de VR funcionan bajo Android, aunque implementan capas de software personalizadas para mejorar la experiencia del usuario.
Con esta tendencia, queda claro que Android juega un papel crucial como la base tecnológica que impulsa gran parte de los dispositivos VR actuales, mientras que marcas como Pico demuestran que la especialización regional puede ser clave para el éxito en este competitivo mercado.
Creadores de contenido
Una vez puestos sobre la mesa los fabricantes de dispositivos, tenemos también que hablar de los generadores de contenido para dichos dispositivos. Los cuales, a pesar de poder utilizar motores gráficos como Unity o Unreal Engine que simplifican el cambio de dispositivo, uno de los mayores retos para los desarrolladores es la fragmentación del ecosistema. A pesar de los avances tecnológicos, sigue siendo necesario realizar desarrollos independientes para garantizar la compatibilidad con cada dispositivo.
Esto significa que, aunque muchas marcas utilizan Android como base, las personalizaciones y particularidades de cada visor obligan a crear soluciones específicas, lo que incrementa los tiempos y costes de desarrollo. Este desafío se convierte en un obstáculo para la estandarización y limita la interoperabilidad dentro del sector. Aquí es el momento donde Google decide sorprender y sacar Andorid XR, un sistema operativo (SO) para unificar y dar unas reglas y formas de trabajar a la hora de desarrollar aplicaciones en XR. Porque no podemos perder de vista, que Android no deja de ser un sistema operativo concebido para dispositivos móviles, jamás se concibió como sistema operativo de visores de realidad extendida.
Un nuevo ecosistema XR
El rediseño desde cero de un sistema operativo permite crear una base sólida y altamente adaptable, y Google está aprovechando esta oportunidad para integrar de manera nativa su inteligencia artificial Gemini. Gracias a este enfoque, el sistema operativo está optimizado para interactuar con Gemini, habilitando una comunicación fluida tanto auditiva como visual, lo que requiere que la IA sea capaz de procesar flujos de audio y video en tiempo real.
Este replanteamiento no solo mejora la interacción con la inteligencia artificial, sino que también establece las bases para una coherencia e interoperabilidad entre dispositivos. Con un ecosistema más uniforme, los desarrolladores podrán crear aplicaciones una sola vez, sin necesidad de adaptarlas a cada visor compatible con este sistema operativo.
La creación de un sistema operativo diseñado específicamente para visores VR no solo simplifica el desarrollo de contenido, sino que también libera a los fabricantes de dispositivos de la necesidad de invertir tiempo y recursos en diseñar software propio o adaptar Android, tradicionalmente pensado para dispositivos móviles.
Esto abre la puerta a un incremento en la producción de visores y una mayor diversidad en el mercado, fomentando la competencia entre fabricantes y, en consecuencia, impulsando mejoras en diseño, funcionalidades y precios. Este ecosistema más competitivo beneficiará tanto a los desarrolladores como a los usuarios finales.
Un ejemplo destacado de este enfoque es la renovada alianza entre Google y Samsung para desarrollar el visor Project Moohan que ya está generando gran expectación en la industria. Este tipo de colaboraciones demuestra cómo la combinación de esfuerzos entre grandes actores puede acelerar la adopción de tecnologías innovadoras, marcando un nuevo estándar para el futuro de la realidad virtual.















