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Experiencia de mi “casi” primer año como emprendedor

Hoy se cumple año desde que tomé la decisión de emprender con una marca propia, Quasar Dynamics, y desarrollar en ella todas las inquietudes y conocimientos adquiridos en años de experiencia.

El inicio de Quasar Dynamics

“Emprender” es una palabra que durante el último lustro ha sido muy manida por parte de todos los actores sociales que nos rodean. Pero, al menos, hoy puedo asegurar que conozco la magnitud en todas las dimensiones de su significado, que no son pocas.

Hoy, exactamente hoy y no cualquier otro día del año, se cumple el primer aniversario del día que envié un escrito al consejo de administración de la última empresa que dirigí, donde exponía que, si el camino continuaba por el mismo sendero, lo mejor era que cada uno tomara rumbos distintos. Y afortunadamente, ese consejo de administración decidió que nuestros caminos se separaran.

Correo de inicio de Quasar Dynamics

Pero eso lo digo hoy, 365 días después del fatídico momento en el que te dispones a hacer clic al botón “enviar” de Gmail, y por tu cabeza se cruzan miles de pensamientos del estilo: “estaré haciendo lo correcto”, “tendrán razón y mi éxito se debe a la empresa”, “qué va a pasar con mis compañeros”, y un largo etcétera de dudas razonables que bloqueaban ese envío del que sabes que ya no hay vuelta atrás.

Porque hoy el panorama es magnífico y el futuro más que esperanzador; pero las etapas, etapas son

Y para acordarme de este momento que he descrito y de los primeros meses en esta nueva aventura, escribo este texto. Porque hoy el panorama es magnífico y el futuro más que esperanzador; pero las etapas, etapas son, e igual que hoy me siento exultante es muy probable que mañana mi ánimo no levante un centímetro del suelo. Esta es la montaña rusa de la vida.

Un nuevo autónomo, con nuevos sueños y los mismos sufrimientos

Pero, afortunadamente también, sí que hice clic y mi escrito se envió. Comenzaba así una nueva etapa donde tenía que reformularme tanto profesional como personalmente. Por primera vez me di de alta como autónomo (bendita tarifa plana para nuevos autónomos), y comenzaba de cero una nueva marca (Quasar Dynamics) aunque por fortuna, una mínima marca personal me precedía y fue gracias a eso, al primer mes de estar dado de alta, con lo que comencé a facturar tímidamente.

Comenzaba así una nueva etapa donde tenía que reformularme tanto profesional como personalmente

Mirándolo con trimestres de distancia, la verdad es que mis primeros meses como “empresario” fueron de un sufrimiento y preocupación muy elevados. No cambiaba mucho el escenario respecto a cuando era asalariado, pero ahora, aunque mi deudor no pagaba, me sentía más indefenso que nunca ante esta situación. Y eso que aún no había hecho ni mi primera factura, ¿qué pasaría cuando en vez de mi empresa anterior fuera un cliente? ¿cómo iba a lidiar con esta situación? Sin saberlo muy bien, pronto lo descubriría.

Encontrando un camino

Ciertamente me puedo considerar afortunado. A medida que he ido hablando con otros emprendedores, empresarios más experimentados o consultores, me ha dado cuenta que el hecho de levantar una empresa en sólo dos meses, sin financiación alguna, y sólo tirando con los pocos recursos que uno tiene, me he ido dando cuenta que esto no ha podido ser por mis fuerzas.

Ferias y eventos en 2016

Todo el mundo habla de planes de empresa, planes de negocio y planes de marketing; planes, planes y más planes. Personalmente sentía que si me paraba a planificar, una oportunidad se escapaba. Así que lo que hice fue generar oportunidades. Hablar con todas las empresas que o bien me conocían, o bien que yo pensara que podría requerir de mis servicios o algo que me encanta, generar productos o servicios ad hoc tras analizar nuevas empresas. Y así fue como comencé a conseguir la confianza de los primeros clientes, vitales, para que uno encuentre el camino.

Quizá algunos no eran el cliente ideal, y seguramente quizá tampoco eran los productos o servicios que queríamos ofrecer con Quasar Dynamics, pero nos otorgaron la estabilidad necesaria para llegar hasta hoy. Donde sí que hemos podido realizar (y realizaremos) los proyectos que tenía en mente hace escasamente un año y, donde en una fecha tan emblemática, podemos disponer de la calma y la seguridad para dibujar ese camino y, ahora sí, PLANIFICAR.

Un futuro muy presente

Creo que es una buena señal cuando a mediados de diciembre (o incluso antes) ya estamos hablando con clientes sobre proyectos con un deadline muy próximo y sólo miramos el año venidero poniendo el foco en las fechas marcadas en rojo porque ese día tienes una entrega. Sin duda es emocionante, nunca antes los habíamos vivido.

También me resulta emocionante reunirme con mi equipo en torno a un café (o una Fanta de naranja) e intentar encajar un puzzle lleno de fechas y proyectos para gestionar que, a su vez, nos suscitan nuevas dudas e incógnitas sobre cómo afrontaremos 2017; pero que realmente a todos nos excita. Quién hubiera imaginado a principios de 2016 la misma conversación solo unos meses después. Es de locos.

Comida de Navidad 2016

Y con esa locura, bendita locura, escribo estas breves líneas, reitero, a modo de bitácora personal. Porque en ocasiones viene bien parar y, recordarse a uno mismo y ser consciente de lo conseguido. Y, sobre todo, agradecer a todas las personas (y clientes) que han confiado en este proyecto que nacía con mucha ilusión y convicción pero que se ha definido (y se definirá) mientras recorre su propio camino.

GRACIAS.

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